Entradas populares
jueves, 21 de abril de 2011
sábado, 9 de abril de 2011
Y sin embargo...merece la pena
A pesar de que la vista se me nubla al pensar más hondo, que no tengo miedo a la caída sino a estrellarme contra mis neuronas merece la pena seguir.
En lugar de asociarse para darme claridad, en la oscuridad de la noche penetran más allá de donde cualquiera pudiera introducirse y duelen.
Arañando lo bello para convertirlo en harapos y consiguiendo que lo que debería ser una necesidad placentera se convierta en un infierno nocturno.
Sin embargo, evadirme de todo aquello que me suscita preocupación y transportarme a un mundo infinito, atemporal, ajeno de todo dolor y destemplanza... todo en calma, en su justa medida, incluso el desenfreno se convierte en la máxima paz, merece la pena.
Aún sabiendo que eso que me evoca armonía plena provocará mi enajenación y volverá a no dejarme dormir.
¿Qué hay más natural y bello que aquello que hoy es hielo y mañana arde sin dejar rastro?
Porque merece la pena sentir la polaridad.
En lugar de asociarse para darme claridad, en la oscuridad de la noche penetran más allá de donde cualquiera pudiera introducirse y duelen.
Arañando lo bello para convertirlo en harapos y consiguiendo que lo que debería ser una necesidad placentera se convierta en un infierno nocturno.
Sin embargo, evadirme de todo aquello que me suscita preocupación y transportarme a un mundo infinito, atemporal, ajeno de todo dolor y destemplanza... todo en calma, en su justa medida, incluso el desenfreno se convierte en la máxima paz, merece la pena.
Aún sabiendo que eso que me evoca armonía plena provocará mi enajenación y volverá a no dejarme dormir.
¿Qué hay más natural y bello que aquello que hoy es hielo y mañana arde sin dejar rastro?
Porque merece la pena sentir la polaridad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)