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miércoles, 27 de julio de 2011
Días de reflexión, de nostagia, de sofá sin remordimientos y de llanto acompañado ( o más bien inducido ) por una sesión ( muy larga xD) de Anatomía de Grey...
Ahora, pensando en lo cansada que estoy tras el día de viaje y de recordar momentos con encanto, escucho Death Cab for Cutie y espero terminar la noche con la mejor melodía... :)
Ahora, pensando en lo cansada que estoy tras el día de viaje y de recordar momentos con encanto, escucho Death Cab for Cutie y espero terminar la noche con la mejor melodía... :)
Noches...
A la derecha no había nada.
Tampoco al otro lado.
Caminas hacia adelante esperando encontrar algo, una señal, un atisbo de luz que paralice todo lo automático de tu ser, que descomponga en segundos toda tu realidad, que haga vibrar tu cerebro para hacerlo reaccionar.
Como la montaña más elevada mirándonos desde la cima, mofándose de nosotros antes de escalarla. Una cascada rompiendo en un apacible pantano, una mano firme y sosegada en el momento oportuno, un cúmulo de sensaciones y de necesidades que no siempre sabemos cómo satisfacer… y eso... eso nos corrompe.
Controlar hasta el más mínimo movimiento, adelantarnos, incluso, a los acontecimientos como si pudiéramos modificar siquiera nuestro ritmo cardíaco sin pestañear, como semidioses terrenales, como las gotas evaporándose en un cuerpo que cree estar vivo.
Anochece, es tarde ya. Una almohada mullida para descansar, para reposar la incesante mente pensante que nos atormenta y nos complica el día a día.
Amanece, la luz entra por la ventana dejando entrever la belleza del exterior… tal vez sí, quizás hoy sea el día de nacer, o ,mejor dicho, de renacer.
Todos tenemos más de una oportunidad, tan solo hay que saber dónde buscar. Dejar la venda a nuestro lado, no para recaer, si no tan solo para que nos recuerde que somos capaces de resucitar.
jueves, 14 de julio de 2011
Arena en los talones
Dicen que quien no ha llorado solo por el temor al imaginar una situación imaginaria es que no es humano.
El miedo a lo que podría acontecer es una característica propia y al parecer única de los seres humanos.
Un escalofrío, una lágrima que recorre una distancia casi imaginaria, saliendo de lo más profundo de nuestro pensamiento y surcando nuestra mejilla para rebotar en el pecho.
¿Será un mecanismo de defensa? Tal vez para ponernos a prueba, para comprobar de forma aproximada cuál sería nuestra reacción,nuestro dolor al vivir una situación que nos preocupa.
En momentos de agobio, de ansiedad por no controlar lo que nos rodea y atormenta solo nos queda imaginar e intentar controlar ese pánico y si la mente nos lo permite intentar modelar esos acontecimientos a nuestro gusto, y por qué no, a darles un final feliz aunque solo sea una figura inexistente.
El miedo a lo que podría acontecer es una característica propia y al parecer única de los seres humanos.
Un escalofrío, una lágrima que recorre una distancia casi imaginaria, saliendo de lo más profundo de nuestro pensamiento y surcando nuestra mejilla para rebotar en el pecho.
¿Será un mecanismo de defensa? Tal vez para ponernos a prueba, para comprobar de forma aproximada cuál sería nuestra reacción,nuestro dolor al vivir una situación que nos preocupa.
En momentos de agobio, de ansiedad por no controlar lo que nos rodea y atormenta solo nos queda imaginar e intentar controlar ese pánico y si la mente nos lo permite intentar modelar esos acontecimientos a nuestro gusto, y por qué no, a darles un final feliz aunque solo sea una figura inexistente.
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