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miércoles, 27 de julio de 2011

http://www.youtube.com/watch?v=Omd5WU8of0s
Días de reflexión, de nostagia, de sofá sin remordimientos y de llanto acompañado ( o más bien inducido ) por una sesión ( muy larga xD) de Anatomía de Grey...

Ahora, pensando en lo cansada que estoy tras el día de viaje y de recordar momentos con encanto, escucho Death Cab for Cutie y espero terminar la noche con la mejor melodía... :)

Noches...

A la derecha no había nada.

Tampoco al otro lado.

Caminas hacia adelante esperando encontrar algo, una señal, un atisbo de luz que paralice todo lo automático de tu ser, que descomponga en segundos toda tu realidad, que haga vibrar tu cerebro para hacerlo reaccionar.

Como la montaña más elevada mirándonos desde la cima, mofándose de nosotros antes de escalarla. Una cascada rompiendo en un apacible pantano, una mano firme y sosegada en el momento oportuno, un cúmulo de sensaciones y de necesidades que no siempre sabemos cómo satisfacer… y eso... eso nos corrompe.

Controlar hasta el más mínimo movimiento, adelantarnos, incluso, a los acontecimientos como si pudiéramos modificar siquiera nuestro ritmo cardíaco sin pestañear, como semidioses terrenales, como las gotas evaporándose en un cuerpo que cree estar vivo.

Anochece, es tarde ya. Una almohada mullida para descansar, para reposar la incesante mente pensante que nos atormenta y nos complica el día a día.

Amanece, la luz entra por la ventana dejando entrever la belleza del exterior… tal vez sí, quizás hoy sea el día de nacer, o ,mejor dicho, de renacer. 
Todos tenemos más de una oportunidad, tan solo hay que saber dónde buscar. Dejar la venda a nuestro lado, no para recaer, si no tan solo para que nos recuerde que somos capaces de resucitar.

jueves, 14 de julio de 2011

Arena en los talones

Dicen que quien no ha llorado solo por el temor al imaginar una situación imaginaria es que no es humano.
El miedo a lo que podría acontecer es una característica propia y al parecer única de los seres humanos.
Un escalofrío, una lágrima que recorre una distancia casi imaginaria, saliendo de lo más profundo de nuestro pensamiento y surcando nuestra mejilla para rebotar en el pecho.
¿Será un mecanismo de defensa? Tal vez para ponernos a prueba, para comprobar de forma aproximada cuál sería nuestra reacción,nuestro dolor al vivir una situación que nos preocupa.
En momentos de agobio, de ansiedad por no controlar lo que nos rodea y atormenta solo nos queda imaginar e intentar controlar ese pánico y si la mente nos lo permite intentar modelar esos acontecimientos a nuestro gusto, y por qué no, a darles un final feliz aunque solo sea una figura inexistente.

jueves, 21 de abril de 2011

Ojalá pudiéramos hacer llegar todo lo que sentimos a aquellas personas que queremos en una botella...

sábado, 9 de abril de 2011

Y sin embargo...merece la pena

A pesar de que la vista se me nubla al pensar más hondo, que no tengo miedo a la caída sino a estrellarme contra mis neuronas merece la pena seguir.
En lugar de asociarse para darme claridad, en la oscuridad de la noche penetran más allá de donde cualquiera pudiera introducirse y duelen.
Arañando lo bello para convertirlo en harapos y consiguiendo que lo que debería ser una necesidad placentera se convierta en un infierno nocturno.
Sin embargo, evadirme de todo aquello que me suscita preocupación y transportarme a un mundo infinito, atemporal, ajeno de todo dolor y destemplanza... todo en calma, en su justa medida, incluso el desenfreno se convierte en la máxima paz, merece la pena.
Aún sabiendo que eso que me evoca armonía plena provocará mi enajenación y volverá a no dejarme dormir.
¿Qué hay más natural y bello que aquello que hoy es hielo y mañana arde sin dejar rastro?
Porque merece la pena sentir la polaridad.

jueves, 31 de marzo de 2011

Un espejo en el cielo

Diseñados para memorizar. ¿Qué somos sin un gran almacén de recuerdos? 
Conexiones neuronales, sinapsis, impulsos eléctricos que fotografían, transportan y guardan todo lo que nos llama la atención, todo lo que nos puede ser útil y por algún motivo que se escapa a nuestro raciocinio también acoge aquellos acontecimientos que de un escalofrío te recorren la espina dorsal y te hacen derramar una lágrima.
Es triste reflexionar sobre la memoria desde un punto de vista puntilloso porque percibes la importancia que tiene en el ser humano ese gesto tan sencillo que hacemos la mayoría de las veces sin   aparente esfuerzo.
 Un anciano senil que no reconoce a sus allegados, que no recuerda quién es ni por qué está sentado en un sillón viendo la tele, una persona en la cama de un hospital tras un accidente, al que le llevan flores y lágrimas disfrazadas de sonrisas para que no se agobie al pensar que no será nadie porque no recuerda nada...
No importa si al leer esto mis palabras no se clavan en tu mente más de unos minutos, es innegable de algún modo que lo que ellas susurran no te hagan gritarlo algún día.