Dicen que quien no ha llorado solo por el temor al imaginar una situación imaginaria es que no es humano.
El miedo a lo que podría acontecer es una característica propia y al parecer única de los seres humanos.
Un escalofrío, una lágrima que recorre una distancia casi imaginaria, saliendo de lo más profundo de nuestro pensamiento y surcando nuestra mejilla para rebotar en el pecho.
¿Será un mecanismo de defensa? Tal vez para ponernos a prueba, para comprobar de forma aproximada cuál sería nuestra reacción,nuestro dolor al vivir una situación que nos preocupa.
En momentos de agobio, de ansiedad por no controlar lo que nos rodea y atormenta solo nos queda imaginar e intentar controlar ese pánico y si la mente nos lo permite intentar modelar esos acontecimientos a nuestro gusto, y por qué no, a darles un final feliz aunque solo sea una figura inexistente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario